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Americas
18 Dec 2015

Unidos para salvar al tordo amarillo

Tordo Amarillo © Aves Argentinas
By Aves Argentinas

Desde hace varios meses, en Aves Argentinas (BirdLife en Argentina) estamos muy preocupados por una especie en particular: el tordo amarillo, típica de los pastizales naturales y humedales pampeanos, que se extendían en el siglo pasado desde el sur de Misiones hasta el sur de Buenos Aires. Hoy mantiene unos pocos reductos en el sur de Entre Ríos (Gualeguaychú y alrededores), el noroeste correntino y sur misionero.

Entre aficionados a las aves y científicos se comentaba “cada vez es más difícil observar tordos amarillos en el campo”. Especie declarada Monumento Natural en Misiones y Entre Ríos y ave emblema de la ciudad de San José de Gualeguaychú. Así su presencia se fue haciendo cada vez más y más escasa. La pérdida de hábitat, el avance de la frontera agrícola, la presión de caza y el exceso de parasitismo por parte de otra especie de pájaro (el tordo renegrido), parecen condenarlo a la extinción definitiva. No podíamos quedarnos con los brazos cruzados. Había que tomar medidas urgentes.

The Saffron-cowled Blackbird, a rare sight © Aves Argentinas

La necesidad de asociarse y trabajar en equipo

Adrián Di Giacomo, ex director de conservación de Aves Argentinas, que en la actualidad desarrolla su actividad como investigador del CONICET en el Laboratorio de Biología de la Conservación del Cecoal en la provincia de Corrientes, está liderando el proyecto que convocó a numerosas instituciones y personas.

En diversas partes del país, varios grupos de personas se fueron sumando, y algunos incluso estaban ya trabajando para conservar la especie. Entonces, lo primero que hicimos fue agruparnos, crear una red, compartir ideas y conocimientos. Por fortuna no éramos pocos los preocupados.

Aves Argentinas, el CONICET, la Alianza del Pastizal, The Conservation Land Trust, el grupo Aves GualeguaychuBanco de Bosques, Aves Virasoro y los Clubes de Observadores de Aves del NEA nucleados en Aves Argentinas (Guirá Pirá, Churrinche, Garza Blanca, Santo Tomé y Carau) fueron algunos de los grupos que enseguida se subieron al barco. Y comenzamos a navegar.

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La organización de talleres fue esencial para decidir las medidas de conservación © Reserva El Potrero

Organizándonos

Como lo dice una famosa frase del conservacionismo. “No se cuida lo que no se quiere y no se quiere lo que no se conoce”

Nos sumergimos a estudiar la especie. Así recurrimos a lo que ya se sabía acudiendo a los estudios realizados por el Dr. Rosendo Fraga y otros investigadores como: el Dr. Adrian Azpiroz en Uruguay, hace ya más de diez años, junto a las investigaciones recientes sobre el comportamiento de parasitismo del tordo renegrido del grupo de investigación del Dr. Juan Carlos Reboreda (UBA-CONICET). Estos sirvieron de base fundamental para el desarrollo del proyecto que aspirábamos de manejo en el terreno.

Siguieron los talleres sobre el conocimiento y conservación de la especie en la última Reunión Argentina de Ornitología (RAO), para consensuar con la comunidad ornitológica las posibles líneas de acción.

Luego nos convocamos a dos pequeños talleres en Gualeguaychú, gracias al apoyo de la Reserva El Potrero de San Lorenzo, y de Banco de Bosques, en donde participaron autoridades y técnicos provinciales junto a los técnicos de Aves Argentinas y CONICET. Fue un paso fundamental con el objetivo de iniciar la formación de voluntarios que apliquen algunas de las técnicas de manejo propuestas para el campo.

Trabajamos junto a especialistas de varias instituciones identificando posibles medidas de manejo, llegando a la conclusión vital del programa: “había que poner Guardianes de Colonia”, al igual que lo hacemos en la preservación del macá tobiano, hace ya cuatro años con muy buenos resultados.

Los Guardianes de Colonia trabajando © Aves Argentinas

Surgieron lineamientos a seguir para las potenciales colonias: los Guardianes en primer lugar custodiarían los nidos y pichones; alejando depredadores; especies parásitas como el tordo renegridos y principalmente, disuadiendo con la presencia a potenciales cazadores y traficantes de aves.

En segundo tomarían datos como: el comportamiento de las colonias, medidas, pesos y muestras. Todo lo que sucede alrededor de los nidos sería información valiosa y necesaria para actuar.

Tomar datos es una labor de conservación esencial ©  Aves Gualeguaychú

Misión fallida?

Así llegamos cargados de esperanza y expectativas a esta primavera 2015. Queríamos poner manos a la obra en cuanto aparezcan las colonias. Inicialmente la ansiedad nos conducía a un problema: los tordos no aparecían por ningún lado, y mucho menos los nidos.

Las recorridas por caminos rurales eran frustrantes y casi no se veían individuos. Lanzamos campañas de búsqueda entre los observadores de aves, a través de redes sociales y afiches. Pero los datos no llegaban.

Nido de tordo amarillo © Aves Gualeguaychú

Hasta que en las semanas claves comenzaron a llegar desde el sur de Entre Ríos los primeros datos. El conocimiento de la zona de los integrantes de Aves Gualeguaychú fue fundamental y se empezaron a reportar individuos nidos y colonias. Simultáneamente llegaban noticias de Corrientes desde el campo de un productor asociado a la Alianza del Pastizal donde aparecía el primer nido de esa provincia.

En total encontramos más de 40 nidos. En Entre Ríos tenemos al día de hoy dos guardianes de colonia. En Corrientes también hay campamentos custodiando a los tordos.

Campamento para custiodiar a los tordos amarillos © CECOAL CONICET

Amenazados

Sin embargo no todo era color de rosa. La mayoría de los nidos estaban muy parasitados por tordos renegridos.

Lo pichones de renegrido crecen más rápido que los de tordo amarillo, monopolizan el alimento que acarrean los padres y así les quitan las posibilidades de vida los amarillos. En esos casos la mayoría de los amarillos no sobrevive. 

Tordo Renegrido macho © Sharp Photography

Por otro lado tuvimos muchísimos casos de depredación de nidos por parte de: lagartos; zorros; culebras y otros animales que diezmaron las colonias. También hubo nidos pisoteados por ganado y por último, el problema que menos esperábamos pero que más creemos que afectó las nidadas: la captura de tordos amarillos con destino al tráfico y comercio ilegal de fauna.

Aunque sabíamos que era una especie cazada, no considerábamos que el tordo amarillo, siendo tan escaso, todavía se viera muy afectado por esta práctica. Sin embargo en estas pocas semanas de trabajo tuvimos al menos cuatro intrusiones de “trampeadores”. En una de ellas pudimos registrar los hechos, pero no pudimos evitar la caza de varios ejemplares. Identificamos los vehículos y radicamos una denuncia ante la Unidad Fiscal de Investigaciones en Materia Ambiental (UFIMA).

En el resto de los casos los Guardianes de Colonia pudieron actuar a tiempo y en uno de los casos se lograron liberar los animales capturados. Probablemente haya habido más cazadores en otros sitios. Aquí, necesitaremos de un fuerte compromiso de las autoridades provinciales, municipales y de las fuerzas policiales. El problema es grave.

La presencia de voluntarios es un método efectivo para ahuyentar a los cazadores furtivos © Aves Argentinas

Cuantos más, mejor: ¡únete al proyecto!

De todos los nidos custodiados hasta el momento, no han salido más de 10 volantones. Es un número demasiado bajo para evitar la extinción de una especie, lo cual implica seguir trabajando fuerte por unos cuantos años más.

Un dato importante es que casi la totalidad de las colonias y nidos se encuentran en Áreas Importantes para la Conservación de las Aves (AICA). Estas son Cuenca del río AguapeyPerdices y Ñandubaysal-El Potrero, las dos primeras, catalogadas como AICA en Peligro por BirdLife International.

La concienciación del público es una tarea esencial © Aves Argentinas

Esto recién comienza. Durante esta campaña 2015 hemos aprendido muchas cuestiones de manejo, de comportamiento, encontramos nuevos sitios de nidificación y sabemos más cosas para enfrentar las campañas que vienen. A pesar que hemos hecho trabajo de difusión con vecinos y dueños de campo que nos han asistido y se han mostrado interesados, los trabajos de educación y difusión a lo largo del año 2016 serán fundamentales.

También es vital el trabajo con productores y dueños de campos. Allí el trabajo realizado a través de la Alianza del Pastizal y de las sociedades rurales es de vital importancia. El aviso, de la presencia tanto de bandadas o colonias de tordos amarillos como de cazadores, es muy importante y acudiremos a la ayuda de todos.

Estamos muy contentos por el trabajo realizado en esta temporada pero sabemos que nos espera la parte más difícil. El Proyecto Tordo Amarillo está comenzando ¡Los invitamos a que nos acompañen!