20 Jan 2020

La batalla por proteger al Zamarrito Pechinegro, un colibrí único en el planeta

El Zamarrito Pechinegro (Eriocnemis nigrivestis), es un colibrí endémico de Ecuador, en Peligro Crítico. Hace más de una década, Aves y Conservación, socio de BirdLife International, desarrolla proyectos para proteger a esta especie amenazada y su único hábitat: los bosques Alto Andinos.

Eriocnemis nigrivestis © Murray Cooper
By Emilia Ulloa

Ecuador es un país privilegiado. Si bien ocupa apenas el 0.2% de la superficie terrestre, alberga alrededor de 130 especies de colibríes, es decir más del 35% de todas las especies del mundo.

Incluso, hay colibríes que no se encuentran en ningún otro lugar del planeta. Este es el caso del Zamarrito Pechinegro (Eriocnemis nigrivestis), un ave endémica de Ecuador que habita en paisajes cobijados por una fría capa de neblina y constantes lloviznas, en los bosques Alto Andinos entre los 3200 y 3400 metros de elevación, en una pequeña región de las provincias de Pichincha e Imbabura.

Las plumas blancas que envuelven sus pequeñas extremidades casi por completo, similar a un par de zamarros (tipo de pantalón rústico, que utilizan los indígenas de la Sierra del país, conocidos como Chagras), le otorgan su nombre.

Los machos de esta especie, que alcanza entre los 8 y 9 cm de tamaño, poseen plumas color azul brillante en la garganta y debajo de su cola, pero oscuras en el pecho. Mientras que, en las hembras, su plumaje en la parte inferior de la espalda se torna de tonos verde y turquesa.

En junio de 2005, por resolución municipal se declaró al Zamarrito Pechinegro como el “Ave Emblemática del Distrito Metropolitano de Quito”, la capital ecuatoriana. Juan Manuel Carrión, reconocido ornitólogo y miembro fundador de Aves y Conservación (AyC), impulsó esta declaratoria cuando era Concejal de la ciudad. El propósito fue “visibilizar a la especie, llamar la atención de manera simbólica y que la ciudad tenga un emblema natural encarnado en un ave; así como comprometer la participación municipal en los esfuerzos por conservarla”.

El Zamarrito Pechinegro habita en los bosques Alto Andinos (entre los 3200 y 3400 metros de elevación) © Juan Carlos Valarezo

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Se conocen dos poblaciones del Zamarrito Pechinegro. Una restringida a la ladera noroccidental del Volcán Pichincha en los sectores Yanacocha,Verdecocha, La Esperanza y Alaspungo, con un registro en 1983 en el Volcán Atacazo; y otra redescubierta en 2006 por el ornitólogo Olaf Jahn, en la Cordillera de Toisán, sobre el Valle de Intag, en Imbabura.

Un colibrí críticamente amenazado de extinción

Con una población que se estima no supera los 1000 individuos, su situación es preocupante. El Zamarrito Pechinegro es una de las aves más amenazadas del Ecuador y del mundo, y se encuentra en Peligro Crítico de acuerdo con los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN). Por esta razón, el trabajo que Aves & Conservación (socio de BirdLife International) realiza en Ecuador, es fundamental para implementar acciones encaminadas a prevenir su extinción.

Tatiana Santander, ornitóloga de AyC, señala que la expansión de la frontera agrícola y ganadera para el establecimiento de pastizales, y la tala de bosque nativo para extracción de madera y producción de carbón, han reducido drásticamente el hábitat de los zamarritos. Según la UICN, el 93% de su hábitat ha sido severamente alterado o degradado.

El 93% del hábitat de este colibrí ha sido severamente alterado o degradado © Luis Calapi

Otra amenaza para este colibrí es el cambio climático, que desencadena en altas temperaturas, a las que el Zamarrito no está acostumbrado. Además, hace que sus recursos alimenticios se vean afectados.

Tatiana Santander ha estudiado a esta especie desde hace más de 20 años, y junto a  Olaf Jahn, publicaron en el 2008 el Plan de Acción para el Zamarrito Pechinegro, como una herramienta de planificación que permitió trazar las acciones de conservación para este colibrí.

Varios Proyectos para estudiar y proteger al Zamarrito

Ha sido un largo camino para proteger al Zamarrito que inició hace varios años atrás, recuerda Taniana Santander. Desde el año 2002, Aves y Conservación implementa proyectos de investigación, conservación, manejo del hábitat y educación ambiental con las comunidades locales para proteger a esta especie amenazada y su hogar: los bosques alto Andinos.

Desde el 2014, los biólogos empezaron a generar información sobre los recursos alimenticios de esta especie y, a partir del 2017, Aves y Conservación obtuvo el financiamiento del Instituto Federal Suizo de Investigación (WSL), para estudiar la ecología de interacciones entre las plantas y los colibríes, en el noroccidente de Pichincha.

Esta investigación, dirigida por la Prof. Catherine Graham del WSL ha permitido determinar la dieta de esta ave críticamente amenazada y otras cuarenta especies de colibríes altoandinos.

En 2018, inició la actualización del Plan de Acción (período 2020-2030), con el apoyo financiero del Fondo de Alianzas para los Ecosistemas Críticos (CEPF). El nuevo plan, que será publicado en el 2020, incluye información actualizada gracias a los estudios que Aves y Conservación ha desarrollado.

Juan Carlos Valarezo, Director de Aves y Conservación, asegura que el objetivo de este plan es “que se constituya en un documento práctico, una herramienta-guía para los actores locales sobre las acciones de conservación necesarias para proteger a la especie; y un apoyo técnico para la gestión de recursos económicos”.

La Comunidad de Piñán y el Valle de Intag, actores y sitios clave en Imbabura

En el corazón del Parque Nacional Cotacachi-Cayapas, se encuentra la Comunidad de Piñán a 3100 metros de elevación. A tres kilómetros se encuentra “Cayapachupa”, la localidad donde Olaf Jahn redescubrió a este pequeño colibrí hace más de una década. Juan Carlos Valarezo declaró que debido a que los zamarritos están tan cerca de este poblado, la comunidad es un actor fundamental en la protección de la especie y de su hábitat.

© Aves y Conservación

Gracias al Young Conservation Leaders Awards de BirdLife International, tres jóvenes investigadores de Imbabura, con el asesoramiento de Aves y Conservación, realizan una investigación en la zona de Cayapachupa y la parte alta del Valle de Intag, que corresponde a la KBA Intag-Toisán. Resultados preliminares, señalan que la parte alta de esta KBA podría ser considerado el sitio donde se localiza la mayor población del Zamarrito Pechinegro en Ecuador.

Colibríes y flores: una interacción fundamental

La interacción entre los colibríes y las flores es muy especial. Estas aves, consideradas las más pequeñas del mundo, cumplen una función muy importante en la naturaleza: son polinizadores naturales.

Pueden visitar más de 2500 flores en un solo día y prefieren aquellas de forma tubular y colores llamativos como el rojo, anaranjado o azul. Además, los colibríes son los principales polinizadores en las zonas altas y frías, donde hay escasez de otros polinizadores como insectos y murciélagos.

Aves y Conservación determinó que esta interacción es fundamental para conservar la especie.  Por ello, junto con la comunidad de Alambi y el financiamiento de CEPF construyeron un vivero en el que se cultivan 32 especies de plantas nativas que forman parte de la dieta de varios colibríes, incluido el Zamarrito Pechinegro.

Este vivero se localiza en la parroquia de Nono, al noroccidente de Pichincha. Allí, seis mujeres de la comunidad impulsan esta iniciativa. Con el apoyo de un Botánico de AyC, se encargan de cuidar y mantener la zona: siembran las semillas y los esquejes (trozos del tallo de la planta), riegan las macetas y colocan abono para nutrir cada planta. A la fecha, se han propagado 4500 plantas nativas como aretes, gualicones, zagalita, salvias, pucuneros, taxos, bromelias, entre otras.

Se han propagado 4500 plantas nativas en la comunidad de Alambi © Juan Carlos Valarezo

El Zamarrito Pechinegro utiliza al menos 32 especies de plantas. Sin embargo, sus preferidas son solamente de 3 a 4 especies, entre las que destacan las Bromelias, Ericaceas y una Rubiacea.

Esta información ha sido recopilada gracias a la colocación de cámaras trampa en los 18 sitios de muestreo. “Las cámaras se utilizan para registrar la actividad en las flores, es decir la visita de colibríes u otras aves. Luego, con el uso de un software y el trabajo diario de investigadores y becarios analizamos esta información para determinar la red de interacciones planta-colibrí”, Señala Tatiana Santander.

En el marco del proyecto, Aves y Conservación se encuentra restaurando y enriqueciendo hábitats degradados. La meta actual incluye 40 hectáreas en Pichincha. El siguiente paso es escalar esta experiencia y replicarla hacia las partes bajas y en Imbabura, donde la participación y apoyo comunitario también será clave.

Los resultados obtenidos por Aves y Conservación son exitosos, no solo para el Zamarrito Pechinegro sino para los bosques alto Andinos y su diversidad. En Pichincha, estudios científicos innovadores son la base sólida para acciones prácticas de restauración de hábitats degradados con plantas nativas. En Imbabura, investigadores locales establecen alianzas en territorio y generan información científica crucial para comprender el estado poblacional y la distribución de esta especie.

Mientras tanto, en Alambi las plantas del vivero han florecido gracias al cuidado de las mujeres. Cada flor, con su belleza y llamativo color, trae consigo una nueva oportunidad para el Zamarrito Pechinegro.