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Pacific
30 Jun 2017

Importante avance para desvelar los secretos de una de las aves marinas más desconocidas

Un equipo de BirdLife International en el Pacífico logró finalmente capturar y marcar un Petrel de Beck, una de las aves más raras y menos conocidas del mundo. Se espera que 'Pato', nos desvele sus zonas de cría, aún desconocidas, lo que proporcionará información esencial para proteger a esta rara especie.

El equipo utilizó luces desde tierra para atraer al Petrel de Beck © Andre Raine
El equipo utilizó luces desde tierra para atraer al Petrel de Beck © Andre Raine
By Alex Dale, traducido por SEO/BirdLife

Encontrar las zonas de cría del Petrel de Beck Pseudobulweria becki, En Peligro Crítico, es como buscar una aguja en un pajar. En esta analogía, la aguja (el petrel) es tan rara que no se supo nada de ella durante más de 70 años, y el pajar (su zona de cría) podría estar situada en cualquiera de las decenas de islas oceánicas diseminadas frente a la costa de Papúa Nueva Guinea.

¿Cómo comenzar una búsqueda tan aparentemente imposible? Si persiguiéramos grandes pacas de heno, tal vez podríamos solucionarlo instalando un transmisor vía satélite a uno de los camiones de entrega, para ver a dónde nos llevan.

Pero las cosas se complican un poco más si el objetivo que pretendes marcar no es un camión enorme, sino más bien un Petrel de Beck, un ave marina diminuta y ágil que recorre libremente una vasta área del Océano Pacífico meridional.

El Petrel de Beck es una de las más raras (su población mundial se estima en menos de 250 ejemplares) y peor conocidas aves marinas. Durante mucho tiempo, sólo se conoció a partir de dos ejemplares observados en 1928, hasta que fue redescubierta por Hadoram Shirihai, prestigioso ornitólogo israelí, en un remoto rincón del archipiélago de Bismarck, al noreste de la parte continental de Papúa Nueva Guinea.

Aunque repetidas visitas a esa zona han registrado nuevos avistamientos, sólo ha sido vista en el mar, y cualquier posible población será probablemente pequeña. Pero ¿cómo podemos protegerla, si no sabemos dónde se reproduce o a qué amenazas se enfrenta allí?

"Desde su redescubrimiento, la gran pregunta ha sido: ¿dónde se reproduce?", dice Chris Gaskin, quien dirigió la expedición de BirdLife para marcar por satélite al Petrel de Beck. "Encontrar las zonas de cría es clave para su conservación futura. Pero primero tenemos que capturar algún ejemplar y para ello tenemos que hacerlo en el mar".

El Petrel de Beck es una de las aves más raras y peor conocidas del mundo. No sabemos dónde se reproduce o a que amenazas se enfrenta allí.

Para ello, BirdLife se asoció con la Autoridad Nacional de Conservación de Papúa Nueva Guinea (CEPA), la provincia de Nueva Irlanda, el museo de Auckland de Nueva Zelanda y otros biólogos especialistas en aves marinas y con experiencia en su captura y marcaje.

Con el apoyo financiero del Critical Ecosystem Partnership Fund (CEPF), el Fondo para la Conservación de Especies Mohamed bin Zayed, el Fondo para la Conservación y el Desarrollo del Pacífico, Biodiversity Consultancy y BirdLife International, un equipo multidisciplinar de ocho personas organizó una expedición de diez días en abril para capturar y marcar con emisores vía satélite algún Petrel de Beck.

Capturar una de estas esquivas aves sin ningún riesgo para ella, es una tarea que requiere mucha paciencia y más que un poco de suerte. (Y un "red de cañón" de alta tecnología también, como se explica más adelante). Pero el 26 de abril de este año, el equipo consiguió exactamente eso: capturar, marcar y liberar una de estas enigmáticas aves marinas por primera vez. Es un gran avance para nuestras esperanzas de conocer mejor el comportamiento en tierra y la nidificación de esta rara especie, que sentarán las bases para el trabajo de conservación futuro.

La captura se consiguió durante una expedición de diez días a través de la bahía de Silur, un remoto rincón del archipiélago de Bismarck, no lejos de lugar del sorprendente redescubrimiento de la especie en 2007.

Una campaña de BirdLife en 2012 ya descubrió que este área en particular, una bahía de aguas profundas en la costa de la isla de Nueva Irlanda, era de enorme interés para el Petrel de Beck al observarse más de 100 aves en la bahía, lo que supone casi la mitad de la población mundial estimada.

El descubrimiento llevó a la elaboración de un plan de acción para asegurar la supervivencia de la especie, y una parte fundamental del mismo era localizar las zonas de cría de la especie todavía desconocidas.

Gaskin formó parte de una expedición anterior a la bahía de Silur en 2016, que reconfirmó el interés de esta zona como punto crítico para el Petrel de Beck. Durante este viaje, el equipo probó numerosos métodos para tratar de capturar algún Petrel de Beck en el mar y poder marcarlo, incluyendo una “red de cañón” que, como su nombre indica, lanza una red al cielo para intentar atrapar aves en vuelo.

Este es Pato, uno de los menos de 250 petreles de Beck en todo el mundo. © Jez Bird

Se tuvieron en cuenta todas las precauciones necesarias en el diseño de estas redes para garantizar que no ponían en riesgo al ave durante la captura, como Gaskin explica: "Las redes de cañón que utilizamos están construidas con tubos de PVC, resistentes a altas presiones, y que funcionan con aire comprimido de equipos de buceo. Se disparan cuatro tubos estrechos de PVC (proyectiles) que arrastran una red japonesa de cuatro metros cuadrados. Los tubos están diseñados para flotar. Hemos capturado unas 200 aves en Nueva Zelanda, Galápagos, Chile y ahora Papúa Nueva Guinea usando este método sin que ninguna resultara dañada.”

Usando estas redes, Gaskin y su equipo casi consiguieron atrapar un Petrel de Beck en 2016, pero fracasaron por las acrobacias del ave. Esta nueva expedición ha tenido en cuenta los aprendizajes de los intentos anteriores, y ha utilizado diferentes técnicas en un intento por mejorar sus posibilidades. Así incluyeron el uso de kayaks y tablas de remo para acercarse a los petreles, y luces brillantes desde la costa para atraerlos. (Al igual que muchas de sus especies hermanas, se sospecha que el Petrel de Beck también se alimenta durante la noche en sus zonas de cría).

El ave fue capturada usando una red de cañón disparada con aire comprimido, diseñada para flotar, y que captura a las aves en vuelo sin lastimarlas.

A pesar de todas estas medidas y la considerable experiencia de todo el equipo, la captura en vivo de un Petrel de Beck no era cosa segura.

"Para capturar con éxito un ave con esta red se requiere paciencia, mucha paciencia esperando a que se acerque, y luego reaccionas rápidamente cuando un ave entra finalmente en la 'zona de captura'", dice Matt Rayner del Museo de Auckland.

Pero la paciencia tiene su recompensa. El 26 de abril, un Petrel de Beck, apodado "Pato" por su nombre local (pato lonbon - el pato del mar), fue capturado y marcado con un transmisor vía satélite. "La reacción de nuestro equipo ante esta captura fue de enorme alegría: ¡gritos, risas, bailes, abrazos…!", dice Gaskin.

Aún es demasiado pronto para descorchar el champán. Con una sola captura se depende mucho de las probabilidades de supervivencia, tanto de Pato, como de su transmisor vía satélite. Pero dado que sabemos muy poco acerca de esta especie, todos los datos que podamos recoger de Pato tendrán un enorme valor.

La identificación de las zonas de cría, y de las amenazas a las que se puedan enfrentar allí, son aspectos prioritarios.

"Los petreles sólo van a tierra para reproducirse, así que si conseguimos localizaciones de buena calidad en tierra seremos capaces de identificar zonas de reproducción probable para una expedición de comprobación posterior” dice Gaskin.

Pero mientras esperamos a que Pato pueda sentir el impulso reproductor, todavía podemos aprender mucho de sus aventuras en el mar. "Podremos determinar las zonas favoritas de alimentación, así como cualquier movimiento dispersivo después de la cría fuera de las áreas ahora conocidas", dice Gaskin.

“Pero como dije, todo depende de un ave y de un transmisor. En la descarga de datos más reciente nuestro pájaro estaba aproximadamente a 250 kilómetros de donde fue capturado, volando en lo que parece ser una zona de alimentación al noreste de Bougainville".

Capturar a Pato fue la parte fácil. Ahora queda lo más difícil: esperar el siguiente movimiento de Pato.

 

El proyecto es una colaboración entre BirdLife International, el Gobierno Provincial de Nueva Irlanda, la Autoridad de Conservación y Medio Ambiente de Papúa Nueva Guinea, Ailan Awareness y la Sociedad de Conservación de Vida Silvestre, financiado por Critical Ecosystem Partnership Fund (CEPF), el Fondo para la Conservación de Especies Mohammad bin Zayed, Fondo para la Conservación y el Desarrollo del Pacífico, Biodiversity Consultancy y BirdLife International. Con el apoyo del Auckland War Memorial Museum, PNG Surfaris y el Northern New Zealand Seabird Trust.