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Middle East
4 Apr 2017

Conservación en tiempos de guerra

Entrevistamos a Azzam Alwash, el hombre que dejó una vida de lujos en los EE.UU. para regresar a su Irak natal y restaurar los humedales del país a su antiguo esplendor.

Un pescador remando por las marismas de Irak © Nature Iraq
Un pescador remando por las marismas de Irak © Nature Iraq
By Luca Bonaccorsi

La civilización tal y como la conocemos hoy nació probablemente en Irak. Sí, "el mono" descendió de los árboles en África, pero es aquí, en el Jardín del Edén de los pantanos mesopotámicos, que "el mono" aprendió a escribir, cultivar y construir ciudades.

6.000 años más tarde, el agua fue drenada de los pantanos por Saddam Hussein, y el Edén se redujo a desierto y escombros. Desde entonces, gracias a esfuerzos de restauración, las marismas han vuelto a la vida.

Un milagro que fue reconocido en julio pasado cuando la UNESCO concedió a la "cuna de la humanidad" el estatus de Patrimonio Mundial de la Humanidad.

Un milagro que, como muchos éxitos, tiene muchos padres. Pero un solo verdadero cerebro: Azzam Alwash (foto izq.).

Te odiará si lo llamas así (o simplemente te cubrirá con una de sus largas e irresistibles risas), pero la verdad es que él no es un Monuments Men, sino un superhéroe de la conservación.

Contamos parte de su historia.

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Aterrizaste en Irak en junio de 2003, dos meses después de la segunda guerra de Irak. ¿Era muy peligroso?

El sur de Irak estaba a salvo por aquel entonces. El área de las marismas, sin embargo, era una zona de conflicto durante la guerra entre Irak e Irán en los años ochenta, por lo que el lugar tenía un montón de municiones y minas sin explotar. En terrenos planos, o cuando están cubiertos de agua, representan un peligro constante.

Tuvimos suerte y cuidado suficiente para no sufrir lesiones, pero hay casos documentados de personas que perdieron sus extremidades. Cuanto más te acercabas a la frontera iraní, peor era. Por aquella zona, era mejor olvidarse de mirar el paisaje y mantener los ojos pegados al suelo.

¿Conseguiste fondos para desminar la zona?

No, también porque creo que eliminarlas es difícil, costoso y no siempre una opción eficiente. Si Irak hubiera sido un país rico podría entender la inversión, pero en estas condiciones, es inútil gastar dinero para desminar áreas remotas. Además, lo cierto es que a veces las minas han ayudado a la naturaleza. En la parte norte de Irak, en las montañas kurdas, la presencia de minas ha desalentado a los cazadores.

Esto ha cambiado la geografía natural del lugar: la vegetación ha cambiado, las cabras y los jabalíes han vuelto, y con un aumento en el número de presas aumenta el número de depredadores, como el leopardo de Persia. Las minas han recreado un hábitat que probablemente estaba allí antes de que los humanos aparecieran en la zona. Es una triste lección que aprenden los conservacionistas: quita a los humanos y la naturaleza prosperará [risas].

¡No podemos decir eso! Abogamos por una "coexistencia saludable entre la gente y la naturaleza".

Por supuesto [sigue riéndose]... todo por el desarrollo sostenible. En serio, gastar dinero que no tienes es inútil. Debemos crear, más bien, parques transfronterizos y despejar solo los caminos que nos permitan disfrutar de la naturaleza.

¿Qué otros problemas de seguridad tuviste que superar?

A partir de 2004, todo empeoró cuando surgieron todo tipo de facciones armadas y milicias. Antes de ISIS estaba Al-Qaeda y durante estos años secuestraban a la gente a menudo. Cuando enviaba personal a otras zonas del país, como el centro de Irak, necesitábamos de la ayuda de hombres armados para conducir. Llegó el punto en el que para hacer censos de aves llevábamos más guardias que ornitólogos en el convoy.

Todavía conservo esta foto de 2006 de un biólogo vigilado por 17 hombres armados, en una zona entre el Tigris y el Éufrates, controlada por Al-Qaeda. A pesar de las precauciones que tomamos, cinco de nuestros jóvenes fueron secuestrados en 2005.

¿Cómo se resolvió eso?

Querían medio millón de dólares cada uno. Cuando les dije a sus indignadas familias que yo no pensaba pagar, me amenazaron: "Son vidas humanas... ¿cómo te atreves?". Yo sabía que, si hubiera pagado, habría sido el siguiente. Y el proyecto terminaría.

Menudo dilema: ¿salvar cinco vidas o un proyecto de conservación?

Sinceramente me marqué un farol, aunque tampoco estaba a oscuras. El segundo día sabíamos quién estaba detrás del secuestro. No podíamos hacer nada al respecto, pero lo sabíamos. Eran bandidos, criminales que se aprovechaban de la falta de aplicación de la ley. Por aquel entonces Italia acababa de pagar 5 millones de dólares para liberar a un periodista. Tenía que tomar una decisión y me negué a pagar.

Las familias acabaron pagando 500 dólares cada una, y una semana más tarde liberaron a los jóvenes. Compensé a las familias más tarde, por supuesto. Pero tras esta experiencia aprendimos un truco – contratamos tribus locales como guardias, ¡fin del problema!

¿Qué más aprendisteis?

Cerca de las fronteras pasas innumerables horas en puestos de control tratando de explicar que nosotros, con nuestros prismáticos y ropa de camuflaje, éramos solo un grupo de científicos. Así que decidimos que un funcionario del gobierno siempre formara parte del equipo.

¿Trabajaba alguna otra ONG en Irak en 2003?

No, éramos los únicos.

¿Y hoy? ¿Han llegado ya las grandes ONGs internacionales como WWF, Greenpeace o Amigos de la Tierra?

No. Nature Iraq (BirdLife en Irak) es la única entidad que permanece en el terreno desde 2003.

ISIS debe de ser a día de hoy una preocupación constante.

Mi mayor preocupación ahora es la Presa de Mosul.

¿Por qué?

Es la presa más peligrosa del mundo. Es inestable y cualquier día podría colapsarse. Si la presa cae, Mosul se hundiría bajo 20 metros de agua en tres horas, sin dejar tiempo para que se evacúe a nadie. Y Bagdad se hundiría bajo cinco metros de agua a los cuatro días. Y el suministro de agua, alimentos y electricidad para 10 millones de personas desplazadas será un desafío.

Es un escenario de pesadilla que no me deja dormir. ISIS tomó la presa durante 10 días en 2014. ¿Qué pasaría si vuelve a ocurrir? ¿Cuántas bombas o grietas puede soportar una presa inestable de tres kilómetros de longitud antes de derrumbarse?

Antes vivías en EE.UU. ¿Cuándo volviste a Irak?

Desembarqué el 18 de junio de 2003, 25 años después de haberme ido. Cuando me fui, Saddam era el favorito de la prensa internacional. Volví para participar en la restauración de las marismas, un lugar mítico de mi infancia. Pensé que tendría que luchar por ello nada más llegar, pero no fue necesario. Lo cierto es que cuando llegué la restauración ya había comenzado.

Los lugareños destruyeron muros y canales, dejando que el agua regresara a las marismas. Esto fue suficiente para que algunas áreas volvieran a la vida. La naturaleza es realmente asombrosa, se recupera rápidamente: dejas entrar el agua, los peces vienen con el agua, y la gente empieza a volver a pescar. Ellos estaban restaurando los humedales no por amor a la biodiversidad, sino porque para ellos eran una forma de vida, una fuente de ingresos.

En seis meses, los juncos (que tratamos de eliminar en Occidente) demostraron lo robustos que son y comenzaron a crecer de nuevo. Y en diciembre de 2003, habíamos creado una brecha en el Éufrates y restaurado 3.000 kilómetros cuadrados de humedales.

Tenías una vida muy tranquila en Estados Unidos. ¿Por qué decidiste irte?

Era consultor ambiental y geotécnico, una historia de éxito digna de una película americana: casa grande, buen trabajo, vallita de madera blanca en mi jardín... pero la verdad es que odiaba mi trabajo.

Vivía para que llegara el fin de semana. En Irak, estoy comprometido con un trabajo por el que tengo ganas de levantarme todas las mañanas. Por primera vez en mi vida siento que estoy haciendo bien a los demás y no solo a mí mismo.

¿Qué pasaba por tu mente cuando abordaste ese avión hace 13 años?

Incertidumbre, temor, ansiedad. Pensé: "Estoy loco, dejando un trabajo, mi esposa y mis dos hijos, para ir a lo desconocido". Los temores solo se controlaban por el hecho de que inicialmente pensé que sólo iba a estar aquí durante un año o dos, ¡no 13! Si lo hubiera sabido entonces, no me habría ido.

¿Qué sucedió en Irak?

Descubrí algo: me encanta mi trabajo. Los dos primeros años me centré en los humedales, aprendiendo de la naturaleza lo que funcionaba, por qué algunas áreas estaban prosperando y otras menos.

Por ejemplo, descubrimos que el agua corriente, que impide el estancamiento y la eutrofización, es más importante que el nivel del agua. Y me volví dolorosamente consciente de la escasez de agua, debido a las presas construidas en Turquía.

Me di cuenta que necesitábamos planes para la convivencia de los humedales con la agricultura, y de que necesitábamos que las marismas se convirtieran en una prioridad nacional para el gobierno.

Así que pasamos de la ciencia a la política, y creamos una red de personas que podrían defender nuestro caso ante los políticos. Luego miramos fuera de Irak, para conectar con personas con ideas afines y organizaciones internacionales como BirdLife.

Y la "misión" creció con el tiempo: desde los humedales del centro del país hasta el Tigris y el Éufrates, las montañas del Kurdistán, el desierto del oeste. Cuando empecé, me miraron como a un tonto que quería desperdiciar agua. Hoy hay un millón de héroes que reclaman este éxito... es fantástico.

Pero el mayor éxito es que el gobierno iraquí ahora lidera este trabajo. Las marismas se han convertido en un símbolo de la salida de Irak de sus cenizas; incluso se habla de tener las marismas en los billetes del banco.

¿Qué pasó con tu familia?

Nunca vinieron aquí, pero se reunieron conmigo en Jordania en 2006. Desafortunadamente a mi esposa y a mis hijos no les gusta vivir en el Medio Oriente. Las escuelas no son de calidad, así que volvieron a EE.UU. Mi esposa, más tarde, me pidió que escogiera. Y eso hice, escoger. Tristemente nos divorciamos.

Debe de haber habido noches oscuras en las que te preguntaste si valió la pena.

Muchas, y la respuesta cambió con el tiempo. Durante el divorcio el dolor era tal que realmente no parecía merecer la pena. Hoy me he recuperado. Creo que revisar decisiones es un juego sin sentido. Los budistas dicen: "Si te arrepientes, vives en el pasado; si tienes ansiedad vives en el futuro; sé feliz y vive el momento". Ahora lo vivo.

¿Sientes que has sacrificado tu vida por el bien de la naturaleza?

¡Ni de ****! [Risas]. No lo hacemos por el medio ambiente. Hay algo egoísta en todo esto. Se trata de pasión, tu propia pasión. En el centro de esta elección está nuestro propio disfrute. He causado dolor a mi familia, a mis hijos. Me perdí su graduación, sus bailes de fin de curso, su adolescencia. Es su pérdida y mi pérdida. Ese es el precio pagado por mi propia satisfacción. ¿Somos grandes? De ninguna manera. Somos unos egoístas.

¿Cuál es el futuro de Nature Iraq?

Necesitamos más áreas protegidas. En los últimos 13 años hemos mapeado y recogido datos de más de 500 sitios, de los cuales hemos seleccionado 80 que son únicos desde un punto de vista biológico o geográfico. De estos, hemos seleccionado 10 que están a punto de ser destruidos por desarrollos en el sector petrolero o por el desarrollo de vivienda o infraestructuras.

Estamos compilando todos estos datos para una nueva publicación. Lucharemos por que se protejan estas áreas.