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Europe and Central Asia
27 Jun 2017

Amor a distancia

Desde hace 15 años, sin fallar uno solo, una cigüeña ha volado fielmente desde su zona de invernada en Sudáfrica hasta el mismo tejado de Croacia para reunirse con su amor, incapacitada para viajar por un disparo ilegal. La historia ha cautivado a toda la nación pero, cada vez que inicia el viaje migratorio, existe el miedo a que el enamorado ejemplar no sobreviva y no pueda reencontrarse con su amada a la siguiente primavera.

Klepetan y Malena en Croacia © Stjepan Vokic
Klepetan y Malena en Croacia © Stjepan Vokic
By Alex Dale, traducido por SEO/BirdLife

Kepletan es tan puntual que, cada primavera, miles de personas esperan su llegada a través de la webcam que sigue las andanzas del ya famoso nido de cigüeña blanca ubicado en un techado de tejas rojas en Brodsky Varos, un pequeño pueblo croata  próximo a la frontera con Bosnia. Todas las primaveras, sin falta, aparece en torno al 24 de marzo, día arriba, día abajo. Excepto la última. Kepletan se retrasó seis días. Seis largos días.

El 30 de marzo, a las 16:40, Kepletan hizo su entrada en la emisión en directo de la webcam, que hasta ese momento retrataba la soledad de Malena, su compañera de nido y de vida. La reunión de los dos enamorados después de meses de distancia fue motivo de alegría en toda Croacia.

¿Qué tiene de particular esta pareja de cigüeñas para haber conectado tanto con el público? Probablemente, su relación se enfrenta al mismo reto que muchas otras relaciones en la actualidad: superar la larga distancia de separación entre los amantes.

Klepetan ha de realizar un largo y arduo viaje de 5.000 millas hasta Sudáfrica cada invierno. Malena, su pareja, fue tiroteada de forma ilegal en 1993 y, desde entonces, no puede volar de forma adecuada. Afortunadamente, los disparos no acabaron con su vida: fue encontrada herida en una cuneta por el conserje de la escuela local, Stjepan Vokic, que la curó y la ha cuidado desde entonces, construyendo un nido adaptado en el tejado de su propia casa, que actúa como refugio durante los duros meses de invierno croata.

Y mientras ella disfrutaba de su nuevo hogar, un buen día hace 15 años, Klepetan posó su mirada en el nido y la cortejó. Desde entonces, se han hecho inseparables (salvo en época de invernada). A lo largo de los años, han criado a docenas de pollos.

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Pero la naturaleza es como es. Cada invierno, Klepetan vuela hacia al sur junto al resto de cigüeñas de la zona, dejando a Malena en el nido. Y cada primavera, Vokic, ademas de cientos de miles de personas, se pega a la pantalla donde se retransmite la emisión en directo del nido, esperando su llegada. Siempre existe el miedo a que no lo logre.

Las aves migratorias deben hacer frente a numerosas amenazas en su épicos viajes de ida y vuelta (tormentas, hambre, predadores, líneas de alta tensión en las que se pueden electrocutar…). En el caso de Klepetan, hay un tramo que preocupa especialmente a todos:  100 millas que atraviesan El Líbano.

El paso migratorio entre África y Eurasia es una de las rutas más importantes del mundo. Su trazado siempre hace escala en el El Líbano, donde el viaje concluye para alrededor de 2.6 millones de aves anulamente, que caen del cielo por la acción de cazadores irresponsables.

Al ser una de las aves migratorias de mayor envergadura, las cigüeñas están en el punto de mira. Más aún tras los últimas noticas que llegan del país, donde otro conocido macho de cigüeña, Tesla -cuyos viajes se seguían con GPS para ampliar el conocimiento científico sobre la especie- murió abatido el pasado mes de abril.

Vokic, el salvador de Malena, está tan preocupado por el bienestar de Klepetan que ha decidido escribir una carta al presidente de El Libano, Michel Aoun. De hecho, ha empleado una pluma del propio Klepetan para escribir la misiva, un gesto tan simbólico como poderoso. La emotiva carta, que puede leerse íntegramente aquí, fue entrega a Aoun en una caja que contenía precisamente  esa pluma. Vokic sugería al presidente que la emplease para firmar una ley que garantice mayor protección a las aves durante la época de migración.

En la carta, Vokic relata: “En mi país, siempre se ha dicho que la cigüeña vuelve con niños, con vida. Estas dos cigüeñas son toda mi vida. No tiene por qué creer en viejas historias para niños pero sí en el hecho de que en Croacia, cada primavera, más de un millón de personas esperan la llegada de Klepetan conectándose a nuestra webcam. Su llegada trae alegría y recuerda a muchos lo que significa el amor y amar”.

Puede que, con suerte, el precioso alegato de Vokic haya llegado a Aoun. El pasado mes, el primer ministro libanés pidió que se detuviera la cacería anual en el país: “Deberíamos sellar un acuerdo de paz entre el ser humano y los árboles, entre las aves y el ser humano, que en estos momentos transgredimos”.

Le siguió una carta de la consejera delegada de BirdLife, Patricia Zurita, dirigida a Claudine Aoun Roukoz, asesora especial del presidente, agradeciendo a Aoun su compromiso e instando a una colaboración más estrecha con la Alianza BirdLife sobre este asunto.

Pero cualquier acción de Aoun necesita ser rápida y decisiva, y debe seguirse sobre el terreno. En cuestión de meses, Klepetan iniciará de nuevo su viaje al sur. Para que esta cigüeña vuelva al nido de su pareja cada año como un reloj, el reloj está marcando los minutos.

 

¿Quieres ayudar? Firma la petición para pedirle al presidente Aoun que proteja a nuestras aves migratorias.