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Asia
12 Apr 2017

Adictos a las águilas: dejando las drogas por la conservación

Ex-drogadictos, indígenas y conservacionistas forman un extraordinario equipo unidos por una noble causa: restaurar el bosque donde vive el águila monera. Y está siendo todo un éxito.

El águila monera © Nigel Voaden
El águila monera © Nigel Voaden
By Albert Balbutin & Luca Bonaccorsi

Drogadictos, miembros del grupo étnico Dumagat y conservacionistas locales. Un grupo bastante ecléctico este que anda cruzando el río Dupinga. Los lugareños conocen muy bien el río, y lo temen. Trae agua y peces, trae vida – al menos cuando hace buen tiempo. Pero con las abundantes lluvias, rápidamente se convierte en un asesino despiadado, causando inundaciones y deslizamientos de lodo.

Estamos en Luzón, la isla más grande e intensamente poblada del archipiélago filipino, que tiene aproximadamente la mitad de la superficie del Reino Unido pero la misma población. Los Dumagat, uno de los pueblos indígenas de Filipinas que hacen del bosque su hogar, eran cazadores-recolectores y nómadas hasta hace poco. Con el bosque ofreciendo cada vez menos, viven ahora empobrecidos, a menudo gracias a pequeños trabajos con habitantes de las tierras bajas.

Los drogadictos han aceptado cambiar su forma de vida. Aquí, en medio de la polémica guerra contra las drogas "que ha visto una escalada de asesinatos ilegales y escuadrones de la muerte”, los llaman los rendidos (surrenderees en inglés).

El equipo trabajando en la restauración ecológica del bosque en Gabaldon, Luzon © Sam Manalastas

Los conservacionistas son miembros de la Haribon Foundation (BirdLife en Filipinas) y adoran este lugar ya que es uno de los últimos hábitats de la majestuosa águila monera Pithecophaga jefferyi, un ave en peligro crítico de extinción.

Es en nombre de esta carismática "Reina de las Aves" (Haring Ibon en filipino), y de su bosque, y gracias a la intervención del gobierno local de Gabaldón, que estos tres grupos tan diferentes se han unido. ¿Su misión? Conseguir que los ex-drogadictos planten árboles frutales de alto valor ecológico, no muy lejos de donde vive el águila monera, como parte de su servicio a la comunidad.

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Y para plantar mango, rambután, guyabano, langka y café, así como árboles nativos como el narra y el duhat, el conocimiento forestal de los Dumagat y los conservacionistas es muy necesario. "La restauración forestal es lo que necesita Gabaldón. Es una inversión que podría salvar a las generaciones futuras del municipio ", dice Sam Manalastas, Organizador Comunitario en Haribon.

Durante meses, Manalastas ha estado trabajando con los Dumagat y con otros sectores en la ciudad de Gabaldón para crear un Plan de Gestión de Hábitat Crítico. El plan involucra cinco años de acciones de conservación para ayudar a proteger el Haring Bon de Mt. Mingan, que vive no muy lejos de municipios de rápido crecimiento en las tierras bajas de Gabaldón y San Luis en la provincia de Aurora.

"Al plantar árboles", añade Manalastas, "están ayudando no sólo a la biodiversidad del Mt. Mingan, pero también a su municipio, al mejorar su resistencia contra el cambio climático.

"A medida que la actual guerra de la administración contra las drogas continúa en muchas áreas del país, el público sigue dividido sobre qué esperar. Los asesinatos siguen ocurriendo y algunos grupos apoyan el llamado a las armas contra la droga y los crímenes asociados con ella, mientras que otros lo declaran un asalto a los derechos humanos y al proceso judicial.”

Ex-drogadictos, miembros de los Dumagat y Haribon trabajan juntos para salvar el hábitat del águila monera  © Sam Manalastas

La caminata hacia el sitio de siembra no es la más fácil: un río por cruzar, terreno accidentado, colinas empinadas. Soplando y jadeando hasta una colina cubierta de hierba, el ex-drogadicto esté probablemente dudando de su "rehabilitación saludable", pero luego sonríe al ver el paisaje y sigue adelante.

Llega el final del día, sus frentes mojadas tras un duro día de trabajo. Para el gobierno local la iniciativa envía un fuerte mensaje: esta área sí que es segura.

Para los Dumagat representa un buen sueldo, el reconocimiento de años de sabiduría forestal y un paso hacia la inclusión. Para los ex-drogadictos, una oportunidad de cambiar de vida (y llegar a casa a salvo). Para los conservacionistas, una pequeña contribución a la salud de Mt. Mingan, hogar de la Reina de las Aves. Aquí ganan todos.

 

Traducido por Irene Lorenzo. Disponible en inglés.