Americas
7 Apr 2017

Ayúdanos a salvar a los pingüinos

Los pingüinos son de las aves más encantadoras y reconocibles del mundo. Por desgracia, desde el polo sur hasta el ecuador, se están viendo afectados por un número creciente de amenazas. La semana que viene lanzamos una campaña a nivel global para salvarlos de su extinción.

 Los pingüinos son el segundo grupo más amenazado de aves marinas después de los albatros. En la imagen, pingüinos rey © O. Prince/princeimages.co.uk
Los pingüinos son el segundo grupo más amenazado de aves marinas después de los albatros. En la imagen, pingüinos rey © O. Prince/princeimages.co.uk
By Rory Crawford

Los pingüinos son de las aves más encantadoras y reconocibles del mundo. Por desgracia, desde el polo sur hasta el ecuador, se están viendo afectados por un número creciente de amenazas. La semana que viene lanzamos una campaña a nivel global para salvarlos de su extinción.

Algunas aves despiertan el interés de casi todo el mundo. Frailecillos, loros, albatros y búhos han inspirado a innumerables escritores y artistas. Se han escrito novelas y canciones dedicadas a ellos. Pero hay un grupo de aves señalado por la mayoría como uno de los más apreciados por la raza humana: los pingüinos.

Si te pones a pensarlo, es bastante curioso. Los pingüinos son incapaces de emprender el aspecto más célebre de la vida aviar: el vuelo. Así que no nos deleitan con sus acrobacias aéreas. De hecho, no nos deleitan con ningún tipo de comportamiento dado que la mayoría de nosotros no los ha visto en directo. Para muchos, los pingüinos ya podrían ser extraterrestres dado lo limitadas que son las oportunidades de verlos en su hábitat natural.

De hecho, si tuvieran la oportunidad de verlos en vivo y en directo, pronto se sorprenderían del hedor que emana de una colonia de pingüinos... Sin embargo, esto más bien demuestra lo mucho que queremos a los pingüinos y de nuestra capacidad (cuando queremos) para ver más allá de nuestros limitados horizontes, de pensar en la vida de animales que viven en las zonas más remotas del planeta.

Por supuesto, los pingüinos se dejan querer. Cómicos al moverse por tierra, son nadadores extraordinarios, capaces de bucear a grandes profundidades y de emprender migraciones de miles de kilómetros cada año. Además, las especies antárticas soportan algunas de las condiciones más extremas de la Tierra para criar, una hazaña digna de ser narrada por Morgan Freeman.

Pero los pingüinos no solo viven en la Antártida. Los podemos encontrar en los bosques frondosos de Nueva Zelanda, en islas volcánicas de las Galápagos, en playas sudafricanas o en las islas subantárticas más inaccesibles. Sin embargo, al igual que tantas especies igual de queridas, la apreciación humana por sí sola no es suficiente para impedir que este grupo de aves se extinga.

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De las 18 especies de pingüinos, 10 han sido catalogadas por BirdLife como amenazadas en la Lista Roja de la UICN, dándoles el dudoso honor de ser el segundo grupo de aves marinas más amenazado del mundo, detrás de los albatros, por los que también trabajamos.

Al igual que los albatros, los pingüinos están siendo afectados por lo peor de dos mundos. En sus lugares de cría terrestres, la depredación por las especies introducidas, la degradación del hábitat y las enfermedades están reduciendo sus números. En el mar, la contaminación por hidrocarburos y los impactos de la pesca, tanto por el agotamiento de las poblaciones de peces como por la captura accidental en artes de pesca, están cobrando su precio.

El espectro del cambio climático se cierne sobre los reinos terrestre y marino: la pérdida de hábitat, las tormentas más frecuentes e intensas, y la interrupción de la red alimentaria marina son todas cabezas de la hidra climática.

Queda mucho por hacer a todos los niveles, desde lo local hasta lo global. Innegablemente, ya se está haciendo mucho. Como verán en nuestros próximos artículos, biólogos apasionados, socios y colaboradores de BirdLife en todo el mundo, están enfocando sus acciones a la conservación de los pingüinos más amenazados: desde el primer escalón de la conservación (mejorar el entendimiento de la ecología de algunas especies y  sus amenazas); a etapas más avanzadas como el control o erradicación de especies invasoras en las colonias; e incluso el establecimiento de nuevas colonias.

De hecho, tal vez sea alentador que nos falte tiempo para cubrir las muchas iniciativas que existen para ayudar los pingüinos, incluso dentro de BirdLife – sin contar con la gran comunidad de investigadores, organizaciones independientes e institutos nacionales que trabajan para revertir la fortuna de estas aves tan carismáticas. Os recomendamos encarecidamente leer el blog del Proyecto Tawaki para conocer mejor el trabajo que se está haciendo para salvar a uno de los pingüinos menos conocidos: el pingüino de Fiordland Eudyptes pachyrhynchus, también conocido en Nueva Zelanda como Tawaki.

A escala más amplia, en los últimos meses han salido noticias alentadoras sobre la Antártida: en octubre del año pasado se estableció en el mar de Ross el área marina protegida más grande del mundo con 1,5 millones de kilómetros cuadrados, ayudando a proteger a los pingüinos emperador Aptenodytes forsteri y al pingüino de Adelia Pygoscelis adeliae (y a muchas más aves, por supuesto).

Esto fue posible gracias al acuerdo de la Unión Europea y otros 24 países, tras una serie de notables proezas de negociación. Nuestra esperanza, por supuesto, es que esto sea solo el comienzo: BirdLife ha estado trabajando con el British Antarctic Survey durante varios años para identificar los lugares más importantes para los pingüinos en los mares de Weddell y Scotia.

La mejora de las protecciones marinas a través de la Antártida - y, por supuesto, en importantes áreas de alimentación para los pingüinos y las rutas migratorias en todo el mundo - son una pieza crítica para completar el rompecabezas de su conservación. Los pingüinos son indicadores vivos de nuestra gestión del medioambiente marino, y como tal, nos están diciendo que nos queda mucho por hacer.

Aunque los esfuerzos de conservación están avanzando, es evidente que necesitamos afrontar las amenazas a los pingüinos a todos los niveles: desde abordar el cambio climático a nivel global, hasta asegurar que las colonias individuales acaben extinguiéndose a nivel local. Si perdemos cualquier especie de pingüino (un resultado peligrosamente real para los pingüinos africanos Spheniscus demersus y para los pingüinos ojigualdos Megadyptes antipodes), ¿qué dice de nuestra sociedad que ni el grupo de pájaros más querido del mundo puede ser salvado de los excesos del hombre?

Esto debería ser suficiente para convencer a cualquiera, pero son la esperanza y las acciones positivas – como la nueva área protegida del mar de Ross - que nos dan aliento para seguir luchando. Con esto en mente, BirdLife ha decidido que ahora es el momento adecuado para lanzar nuestra campaña “Protege a un pingüino”.

Con las amenazas en aumento y las poblaciones de pingüinos en declive, tenemos que actuar con rapidez y decisión para conseguir el apoyo necesario para continuar y ampliar nuestro trabajo de conservación y garantizar que el futuro de estas aves icónicas no se limite a dibujos animados y envoltorios de galletas.

Con este fin, dedicamos este mes a los pingüinos. Y seguiremos luchando por su futuro dondequiera que vivan. En los próximos artículos, vamos a perfilar a las especies de pingüinos más amenazadas del mundo - un viaje que nos llevará por África, Nueva Zelanda e incluso las aguas tropicales de un archipiélago que se extiende a lo largo del ecuador. También detallamos el trabajo vital que estamos haciendo para mitigar las amenazas a las que se enfrentan, pero sólo con tu apoyo podemos ampliar nuestro trabajo y mostrar a los pingüinos el amor que les tenemos.

 

Traducido por Irene Lorenzo, disponible en inglés.